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 En un recorrido de aproximadamente 45 minutos, el visitante podrá involucrarse en un ambiente impregnado de aroma y de recuerdos. Inicia en un "claro" en una típica finca cafetalera sombreada por majestuosos árboles de jinicuil y chalahuite. La bienvenida la da una vieja despulpadora de cadena y discos que funciona a la perfección, ilustrando fielmente el proceso de un beneficio húmedo.
Al entrar a la primera sala, el visitante es agasajado con una taza de un delicioso café preparado en el momento, predisponiendo espiritualmente al intruso a una retrospección al pasado de esplendor y de bonanza.
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